Con la Palabra

Nuestra SBPRP (Sociedad Brasileña de Psicoanálisis de Ribeirão Preto) será la sede del Congreso Internacional de Bion en 2018. Como preparación para este importante evento, haremos un Pre Congreso, que será del 29 de septiembre al 1ero. de octubre de 2017. El tema del Pre Congreso inaugura un nuevo momento en el Psicoanálisis brasileño porque es la primera vez, en un encuentro sobre la obra de Bion, que será dedicado a “Memorias del Futuro”, desde que esta obra fue traducida, en Brasil, por Paulo César Sandler. Hasta el actual momento no había sido tema de un Congreso. En calidad de conferencistas tendremos a tres analistas que han sabido captar con profundidad y creatividad la trilogía “Memorias del Futuro”, la última obra que Bion nos legó con su acostumbrada genialidad.

Paulo Sandler (Brasil), Leandro Stitzman (Argentina) y Annie Reiner (EUA), analistas talentosos, singulares y creativos han sido invitados para conversar entre sí y para que nos presenten sus reflexiones sobre “la labor de un analista”. Uno de los ejes fundamentales de las conferencias y conversaciones será “el infinito”, una de las formulaciones que Bion concibió para sostener la expansión de su pensamiento y del universo del psicoanálisis. El pensamiento de Bion está en profunda sintonía con la complejidad, las contradicciones y las polaridades que son propias de la búsqueda de la existencia humana en nuestros tiempos. Por esta razón, el público de este encuentro, además de los psicoanalistas, también incluye a profesionales de diversas áreas, estudiantes y personas interesadas en las distintas expresiones del existir en la cultura humana.

Se trata de un evento que ofrecerá la oportunidad para la realización de un diálogo abierto con los conferencistas y para que compartamos esta visión tan instigadora de Bion al respecto del universo humano, por medio de esta sonda que se llama: Psicoanálisis.

Pensamientos Salvajes


La obra de Wilfred Bion puede compararse a un calidoscopio, semejante a la vida de su autor. Un niño que nació en el año 1897 en la India Imperial Victoriana, un estudiante de la escuela pública inglesa a comienzos del siglo XX, un soldado del Regimiento Real de Tanques en la Primera Guerra Mundial, el héroe de Guerra que fue condecorado por extrema valentía, un estudiante de Historia Moderna en la Universidad de Oxford, un profesor de Historia en la misma escuela pública donde había estudiado, el técnico de natación para niños, el jugador de Rugby, el estudiante de medicina en Londres, el analisante de John Rickman, el candidato en la Sociedad Británica de Psicoanálisis, el terapeuta en la Tavistock, el médico en la Segunda Guerra Mundial, el grupo terapeuta innovador, el analisante de Melanie Klein, el analista Didacta en la Sociedad Británica de Psicoanálisis, el Presidente de dicha Sociedad, el analista en Los Ángeles, el supervisor y conferencista en varias ciudades del mundo, el amigo, el marido, el padre, el escritor, el pensador genial.


Todos estos aspectos, muy a menudo, han producido un discurso desafiador que, en la cercanía de entenderlo, nos hace tropezar en un pensamiento salvaje que nos envía de vuelta al punto de partida. Parece que Bion siempre está llevando la delantera, desapareciendo de nuestro campo de visión. O como un calidoscopio que, a cada lectura, aparece una nueva configuración.
A lo largo de muchos años de estudio y diálogo con su obra, me quedó una dirección de pensamiento que procuro preservar. Ella me sugiere que yo tenga en cuenta su complejidad. Sin embargo, no aconsejo hacer eso literalmente, sino que leamos a los muchos autores que tenemos a nuestra disposición, incluyendo a mí mismo. Hasta existe un seductor diccionario que nos enseña cómo debemos leer a Bion. A pesar de eso, Bion no está allá. Es necesario ir más profundo, ir más allá de sus escritos; es importante dejarnos llevar por el sentido fundador de su obra que se instala en nuestra propia experiencia: el renacimiento del psicoanálisis a cada nueva sesión y en cada nueva lectura. Precisamos tener pensamientos salvajes para seguir este sentido fundador.
Pienso que esto significa que la principal herramienta, para entrar en contacto con Bion, va a depender del funcionamiento de nuestra imaginación. Todo esto implica, en primer lugar, que para encontrar a Bion necesitamos reflexionar sobre la historia de la imaginación en el psicoanálisis. Precisamos indagar cómo las ideas de Bion se insertan en esta historia, y cómo en virtud de su enorme capacidad intuitiva, generadora de ideas avanzadas, nos coloca siempre en el futuro, cuyo acceso se realiza apenas por medio de la imaginación. En su obra hay una puerta significativa para el futuro del psicoanálisis. Por eso, despierta una enorme cantidad de reacciones ambivalentes ante el miedo a lo desconocido y a la necesidad de proseguir en lugares oscuros y lúgubres.
La idea de complejidad estaba presente en el vocabulario cotidiano mucho más que en el científico. El significado popular puede denotar a un objeto confuso o algo de difícil comprensión. El vértice científico, gracias a la obra de Edgar Morin, abarca interacciones y cantidades que desafían a nuestras posibilidades de cálculo, y a convivir con las incertidumbres, indeterminaciones, fenómenos al azar, caos y hasta incluso la suerte. Más todavía, la complejidad ha traído la existencia de los sistemas abiertos. Los que viven en un mundo clasificatorio o que dependen de diagnósticos, accionan de acuerdo con los sistemas cerrados. Si los abren para incluir a algo nuevo, enseguida lo cierran.
Podemos seleccionar muchos conceptos desarrollados por Bion, algunos son más fácilmente visibles que otros, como por ejemplo, la relación complejidad sistema abierto. Otro ejemplo es el modo espectral de partes psicóticas/partes no-psicóticas de la personalidad, la teoría del Pensar, el objeto psicoanalítico, la Grilla, las transformaciones, Memorias del Futuro, pensamientos sin pensador, turbulencia emocional, Cesura, simetría, acto de Fe y lenguajes de éxito.
En verdad, el psicoanálisis no puede ser un sistema cerrado, pero no podemos negar que hay corrientes que lo tratan de esta manera, algunas de forma explícita y otras corrientes de un modo disimulado.
La práctica psicoanalítica es compelida a cuestionarse constantemente y a avanzar con el saber que se logra mediante la observación. El simple hecho, y al mismo tiempo complejo, de haber pacientes que manifiestan su dolor, desafía al psicoanalista a dirigirse constantemente hacia los fundamentos del psicoanálisis: práctica, teoría, epistemología y ética, que se entrelazan de forma incesante.
El psicoanálisis, al contrario de muchas otras disciplinas, está inevitablemente abierto. Es ininterrumpidamente sometido a la prueba de la verdad que es la escucha del que tiene dolor psíquico y que intenta contarnos al respecto de eso. La escucha del analista tiene que prepararse constantemente para esta función y no importa aquí el montante de la experiencia que tiene el psicoanalista. Se trata, siempre, del inicio de una investigación. Hay algo que es la singularidad y que no permite comodismos.
Por medio de la obra de Bion, el psicoanalista fue impulsado en la misma tarea del pensador. Su labor no consiste en dar respuestas ni en formular teorías, sino en examinar las irrupciones de las diversas respuestas y de las muchas teorías en sus respectivas presuposiciones de sustentación. El pensador necesita tener y acoger a los pensamientos salvajes. En la conocida frase socrática “sólo sé que nada sé”, el pensador efectivamente vive, en todo lo que aparece, el no saber. Porque pensar no es saber. Cuando se piensa no se pretende saber, y cuando se pretende saber no se piensa. El pensador es el que no cesa de cuestionar las raíces en que se encuentran y se desencuentran en una encrucijada patrocinada por la busca de la verdad, los caminos del ser, del no ser y del parecer.
En los debates que se realizarán en el Encuentro Internacional sobre la Obra de Bion 2018, en la ciudad de Ribeirão Preto, el colega participante indudablemente va a encontrar al Bion que ya es conocido por muchos, pero sinceramente espero que se den las condiciones para que encuentre el Bion que hasta ahora puede haber permanecido oculto. Mi expectativa es que tengamos muchos pensamientos salvajes.

Prestemos atención que el concepto de “pensamientos salvajes” abarca a dos cuestiones “complementarias”: la existencia de “pensamientos salvajes” (o pensamientos extraviados) y la conveniencia de que sean “domesticados”.  Entonces, ¿cuál es el significado que tiene este concepto o este enunciado? Al referirse a la grilla, Bion nos ofrece dos afirmaciones fundamentales: que un enunciado es un elemento que ata una conjunción constante (p.32) y que el enunciado nunca está correcto o equivocado, sino que es significativo (p.29).


Pienso que la primera tarea que tiene una Comisión que esté organizando un Encuentro como éste es la de “provocar” a los participantes a partir de la elección de la temática central. Sobre este particular, creo que estamos en muy buenas manos. En verdad, la propia idea de “pensamiento salvaje” en sí es un pensamiento salvaje.


Pero, volvamos a la tarea principal en que el “psicoanalista” es imaginado como siendo un naturalista que se interna en la selva de la vida mental, pertrechado con su red para cazar a los “pensamientos salvajes” que estén allí revoloteando. Bion nos presenta a dos de estas especies, ambas pertenecientes a la clase de las shakesperiensis: una de la especie macbethensis y la otra, de la especie cymbelinensis.


Veamos la estructura de la segunda especie: “Hasta los muchachos y las chicas iluminadas están condenados, como los deshollinadores de chimeneas, a convertirse en polvo” (Golden lads and girsl all must/As chiminey-sweepers come to dust - Cymbeline, IV,2). Y entonces, se pregunta Bion: ¿Cómo excavar este conocimiento con la esperanza de encontrar en algún recinto de su interior a un pensamiento, o quién sabe, a una sabiduría que allí esté enterrada?


Nuestro primer enemigo es la banalización: “¡Pucha, estoy harto de saber que todos vinimos del polvo y que al polvo retornaremos!” Sin embargo, Bion nos comenta que Hugh Kenner (1923-2003), un crítico y profesor de literatura, escuchó de forma accidental la conversación de una campesina de Warwickshire y por eso pudo descubrir un significado inesperado, algo que probablemente era común en la época de Shakespeare: “Los muchachos y las chicas iluminados” podrían representar la planta llamada diente de león que, cuando se le cae los pétalos, se parece a la escoba que usan los deshollinadores en las chimeneas, pasando a ser denominados mediante esta expresión.


El segundo ejemplo hace parte del soliloquio de Lady Macbeth cuando realizaba un arreglo mental con la finalidad de justificar los sentimientos asesinos en relación al Rey Duncan, para que su marido ocupara el trono y así ella se pudiera convertir en reina. Ella se encuentra en el aposento en que el rey deberá entrar para irse a dormir y no despertarse jamás. Pero, ella piensa insistentemente que la naturaleza del marido, impregnada de la “leche de la ternura humana”, no lo había agraciado con el instinto maligno necesario como para perpetrar el asesinato que cambiaría su destino.


Es precisamente en este momento que ella pronuncia la frase fatídica: “The Raven himself is hoarse that croakes the fatal entrance of Duncan under my battlements” (Macbeth, I, V).


El sentido de esta predicción consiste en invitar al ave agorera a ser la portavoz de la trama asesina, instilando en la cámara mortuoria una atmósfera tan macabra que hasta su graznido, normalmente cortante, sonaría mucho más lúgubre al dotarse de ronquera. Los elementos clave de esta frase son la ronquera del cuervo y el umbral (battlement) de la escena del crimen, los que crean un clima de horror y misterio, provocándonos “sentimientos profundos y electrizantes”, tal como señala Bion.


El vocablo battlement puede ser traducido como umbral, almena o muralla, como el espacio ubicado arriba de las murallas de las fortalezas que permitían que los soldados dispararan desde allá sus ballestas, pero al mismo tiempo, servía para protegerse: se trata de una instancia de ataque y de defensa.  El umbral, en el caso de Lady Macbeth, al ser sobrepasado por el rey éste sellaría el ataque a su vida, pero también tramando la coartada defensiva creada por la pareja asesina que había planeado manchar con sangre las dagas de los camareros para acusarlos.


En síntesis, este umbral simboliza la transformación de la leche pura e inocente en una leche envenenada por la hiel de la maldad (al invocar a los espíritus mortales, Lady Macbeth exclama: “¡Venid a mis senos maternales y convertid mi leche en hiel, vosotros, genios del crimen, del lugar desde donde presidís, bajo las sustancias invisibles, la hora de hacer el mal!”


El envenenamiento de un espíritu bondadoso por la implacable ambición retrata la fragilidad de la vida interior ante los acosos seductores del mundo exterior: en la descripción de este proceso, Shakespeare se valió de un pensamiento salvaje que fue domesticado después de 240 años por Edgard Allan Poe, en el famoso poema El Cuervo.


El tema principal del poema es la devoción inmortal: el conflicto perverso entre desear olvidar o acordarse de la muerte de la mujer amada. El protagonista está enclaustrado en su aposento (chamber) torturado por un conflicto, cuando escucha un leve golpe en su portal (chamber door): envuelto en el clima lúgubre de una noche glacial se siente aterrorizado con la perspectiva de que eternamente (evermore), sea privado del nombre de Eleonora, su amada virginal.


Por eso, busca suavizar sus temores valiéndose de un refrán tranquilizador (nothing more), o sea, “nada de más”: “nada más que un visitante nocturno”; al abrir la puerta, no encuentra “nada más que la noche”; susurrando el nombre de la amada y se calma diciendo: “¡Es Leonora, y nada más que eso!”; exonerando al portal, él se dirige a la ventana y se tranquiliza diciendo: “Es el viento, y nada más que eso”.


Sin embargo, al abrir el postigo de una sacudida, se sorprende al ver la presencia de un Cuervo Majestuoso que, altanero, está parado en un busto de Atenas, encima del portal. Al enfrentarse con aquella figura espectralmente repugnante y proveniente de las tinieblas plutónicas el protagonista mecánica e impensadamente le indaga por el nombre y perplejo escucha la respuesta: “Me llamo ‘nunca más’” (nevermore).


A partir de este mágico instante se da una transformación: el estribillo nothing more murmurado por el protagonista es sustituido por shibbolethnevermore”, siempre expresado por el ave con convicción. El misterio de esta aparición surreal ahora predomina llevando al asustado protagonista a conjeturar que su habla era una mera repetición de algún lamento escuchado de un infeliz propietario: a pesar de eso, todavía seguía la duda de si se trataba de algún enigma que requiriera ser descifrado.


Desesperado ante la inesperada confusión de conflictos y entreviendo al ave como un profeta o demonio, le implora para que le otorgue algún bálsamo bíblico para aliviarle el dolor y le pregunta si en el Edén, podría ver y abrazar a su amada, pero sólo recibe como respuesta un implacable: “¡nevermore!”.


Teniendo esta palabra maldita como un símbolo de una divergencia irreconciliable, el protagonista grita intentando expulsar al Cuervo de su casa: “Aleja este pico de mi corazón, arrastra tu sombra hacia afuera de mi aposento”. Sin embargo, otra vez no pasa nada más que no sea el temible: “¡nevermore!”.


El Cuervo permanece inmóvil junto al busto de Atenas, los ojos evocando un demonio soñando, y la lámpara proyecta la sombra en el piso. Como epílogo, el protagonista lamenta su triste destino: “¡Y mi alma nunca más ‘nevermore’ se libertará de esa sombra flotando en el piso!”


En este ejemplo, el pensamiento salvaje ya no oscila pendularmente entre la bondad y la maldad, sino entre la esperanza y la desesperanza, equilibrándose en el umbral que separa el evermore del nevermore, intercalados por el nothing more transaccional.

BION Y LOS MONOS


                                                           Roosevelt Cassorla (Campinas y São Paulo)


Al especular, de manera imaginativa, me reencontré con el fantasma de Bion (f(B)). Pero, esta vez no me asusté. Escuché su voz, resonante:  


 "... el ser humano es lo que yo denominaría de ‘muy vivo’. Algunos animales son muy listos, por ejemplo, los animales de los circos que pueden reproducir exactamente un desfile municipal. De la misma manera, puedes tener la seguridad absoluta de que el paciente será capaz de portarse exactamente como el analista –y es, en verdad, lo que ellos aprenden a hacer. El paciente sólo debe venir al consultorio por un tiempo suficientemente largo como para tener su ‘pequeña idea’ al respecto de las distintas fragilidades y hábitos de su analista. Este paciente puede llegar a ser exactamente como el analista y cuidarse exactamente como el analista (...) Consecuentemente, los pacientes preferirán, a menudo, restringirse a ser como su analista. Es dable observar con qué rapidez los niños absorben los malos hábitos de sus padres. Los malos hábitos del analista se reflejan, a su vez, junto a los pacientes de una forma muy rápida”[1].


F(B) interrumpe lo que estaba diciendo.  El silencio hace que, de forma atrevida, lo indague sobre si sabe que vamos a discutir su obra en el Encuentro Internacional en la ciudad de Ribeirão Preto. Me doy cuenta de que está contento cuando me dice: "Mr. Junqueeirra de Mattos", el nombre de su querido paciente de Ribeirão Preto.


Enseguida me dice "espero que Ribeirão se mantenga Preto". No lo entiendo y estoy casi por exasperarme. Se trata de sentimientos comunes cuando me encuentro con él. Generosamente, me aclara: "Hay que quedarse en lo ‘Preto’[Negro], en lo Oscuro, concentrarse en él para dejar que aparezca la luz. En el caso contrario, los aspectos ‘listos’ van a esconder a los hechos verdaderos”. F(B) no puede soportar que se imiten sus palabras.  Percibo un tono solemne cuando dice: “los monos imitan a los humanos, y los humanos pueden convertirse en monos amaestrados con mejor desempeño que los monos”.


Desconfiado de que se esté refiriendo a mi persona, reacciono diciéndole que él (Bion) nos alertó sobre este peligro. Que nosotros, los bionianos, aprendimos con él. Que “no se preocupe con imitaciones de nuestra parte”. Inmediatamente me arrepentí de lo que dije.


F(B) me provoca: "¡Ah! ¿Ustedes son bionianos? No tengo ni idea de lo que sea eso. Quizás los monos lo sepan". Me da vergüenza. F(B) sigue y me dice: "El hecho de saber que ha aprendido algo conmigo no significa nada. Lo que pasa es que podemos sacar la letra “a” de aprender y especializarnos en “prender”, como hacen los psicóticos, o los policías, o los terroristas antes de asesinar. Los pensamientos salvajes son encerrados o explotados antes de que sean pensados, y los pensamientos con dueño son aprisionados en dogmas”. Lo entiendo: hay que soñar y soñar para abrir el espacio para que los pensamientos salvajes se extiendan en los sueños que los desafíen a ampliar el significado. Que se pierda “el nombre y la dirección” de los pensamientos domesticados y que “sus” (Bion) pensamientos sean vividos como si fueran salvajes, asaltando a nuestra imaginación.  


No me arriesgué a compartir esas ideas con f(B) porque sospeché que se enojaría y me diría: “¡Qué petulancia! ¿Perder mi nombre y mi dirección? ¡Es un robo! Ya he oído hablar de este hábito en tu país. Te agradezco por alertarme, aunque no puedo hacer nada porque ya no estoy vivo”.   


Enseguida, la sombra de f(B) se aleja y se funde en las nubes de mi sueño. Me despierto sumamente asustado. Me arrepiento de no haber refutado la acusación del robo. Yo le diría al respecto de "escavar túmulos, cavar, desenterrar". Y le leería a él mismo: "... la sabiduría yace rápidamente adormecida en los matorrales: A veces, ¿enterrada no sólo literalmente bajo los montes de la tierra del Zigurat, o en el Cementerio de Ur de los caldeos o en el Palacio de Cnossos, o inclusive en el Oráculo de Delfos ? Esta voz será audible de alguna manera"[2]. Petulante (ahora sí) le exclamaría: tenemos que “robar” los pensamientos y apoderarnos de ellos. Agarrar la herencia de nuestros padres. Le mostraría que también soy un erudito, al citar las palabras de Goethe-Freud.


Al darme cuenta de mi envidia pude vivir la gratitud y sentirme Yo-mismo. Me gustaría mostrarla y me lamenté de que f(B) hubiera desaparecido.  Sin embargo, la neblina retorna y f(B) vuelve a aparecer. Me dice: "El difícil boceto de gratitud te hizo despertarte. Los traumas son ilusiones que demandan el trabajo del sueño. A los seres humanos (y a los monos) no les gusta percibir la complejidad de las emociones de la vida.   Muchos llegan a alucinar que se constituirían por sí mismos y así se pierden la oportunidad de transformar las deudas en gracia, gratitud. Los buenos padres donan vida, sueños y se hacen ricos. La culpa por el presunto robo bloquea la capacidad de soñar. Envidia”.   


Me doy cuenta de que f(B) tenía algo más para decirme. "Ribeirão es el agua en movimiento, lo que vemos no está más en ese lugar, y lo que está allá no lo vemos más. Los psicoanalistas aprendemos esta obviedad". Y añade: "Ribeirão". ¡Que siga siendo "Preto", para que la imaginación se ilumine!   


Me despierto y pienso en las relaciones contractuales, propias de los monos sabios. Devaneo con los “listillos” que se identifican adhesivamente con los “poderosos” de turno. Columna 2, quinta columna haciendo espionaje de la creatividad para destruirla. Escucho o alucino el habla f(B):  "… supuestos básicos paralizantes, que me han hecho buscar a Los Ángeles. Freud tuvo que irse. Meltzer y yo elegimos. Hay que elegir, como en la guerra: luchar, vencer o morir, o irnos… empezar todo de nuevo”.


Me emociono. Me acuerdo de un colega checo que me contaba: "Cuando abrieron las fronteras muchos llegaban en coche hasta donde estaban los guardias fronterizos. Se paralizaban y no lograban seguir adelante”.


Me hubiera gustado escuchar a f(B) en ese momento. El espacio de la escritura se ha acabado. Espero que vuelva f(B). Por suerte, estoy seguro de que Bion estará en Ribeirão Preto, dentro y entre nosotros.


 


 


[1] Schultz, LMJ (2010). Comentarios sobre una entrevista: Bion y el método. Alter-Revista de Estudos Psicodinâmicos 28: 141-154.


[2] Bion, WR (2016). Domesticando Pensamientos Salvajes. São Paulo: Blucher-Karnac, p.51.


 


 

CAPITULO IMAGINÁRIO EN EL LIBRO TUMBAS DE UR. de MEMORIAS DEL FUTURO PSICOANÁLISIS SALVAJE Y PENSAMIENTOS SALVAJES.


ROSEMARY: Para mí salvaje es lo bruto, como la carne cruda, las verduras y legumbres sin lavar recién recogidas, los huevos con la cascara sucia de excrementos. Aquello que sucede en la preparación de un plato inventado con eses elementos, sin seguir ninguna receta, antes de servirla en la mesa de la recepción, decorada, presentada y a veces fría.


ALICE: Lamento tu ignorancia. Deriva de “Silvestre” ‘‘ silvestremy  sylvestrem’’, y estos de ‘‘silvae’’, del protóxido europeo *sel- o *swel-. Que no ha sido domesticado o cultivado por el hombre. Que no está refinado, educado, cultivado.


ROSEMARY: En la preparación de una receta, puede no haber refinamiento. El lugar puede parecer sucio, desordenado. Las conversaciones de los empleados, no son educadas ni delicadas, pero son muy verdaderas, reales, pertinentes. Allí todos tienen vocación de psicoanalista, por las agudas y perspicaces observaciones sobre las entrañas de los patrones.


ROLAND: Los empleados de la corte practican un sabio Psicoanálisis Salvaje.


SHERLOCK HOLMES: Entrar en la red de intrigas, falsedades y mentiras para descubrir hechos y evidencias en la realidad, es una tentación. 


P.A: No cofundan la advertencia de Freud en 1910 sobre el Psicoanálisis Salvaje y lo que trato de decir con Pensamientos Salvajes. El adjetivo es igual, pero los conceptos son muy distintos.


Nuestra ciencia es inefable pero es preciso celar por la precisión conceptual.


Freud nos alertó sobre el peligro de banalizar, simplificar ridículamente, nuestra difícil tarea, aplicando teorías y diagnósticos en forma salvaje; ¡equivocaciones groseras! 


¡El Psicoanálisis Salvaje nos advierte sobre las resistencias y el odio a nuestra ciencia-arte, entrañadas en el inconsciente de los propios profesionales que lo ejercen!


En lugar del tacto y el con-tacto delicado y misterioso con la mente del paciente, el profesional apela el martillo para acabar con el hielo, las resistencias, los síntomas. El calor de la relación ayudaría mejor a derretir el hielo.


El psicoanalista como el arqueólogo, pueden romper preciosidades. El tropismo creativo, la parte psicoanalítica de la personalidad, la Pre-Concepción humana, las fuerzas de vida, pueden marchitar


Los libros por sí solos no sustentan la identidad analítica. El análisis y re-análisis personal, en ciertas personalidades con dones especiales, son los pilares fundamentales para afinar el instrumento de trabajo.  


La mala técnica se puede justificar con sofisticadas racionalizaciones en la moda que crecen como plagas, expresadas en lenguaje articulado. Conceptos, usados como un arsenal de jerga, pueden tener la función de torcer la realidad de lo que sucede en la relación analítica: intersubjetividad, enactment, campo analíticoplasticidad, creatividad, pictogramas....


Pero, aquello que importa, lo desconocido en el paciente, puede quedar intacto. Él tiene derecho a SER paciente y cabe al analista ejercer suficientemente bien su función, en la asimetría de la relación. Muchas veces el entretenimiento de la locura de ambos, se perpetua en iatrogénicos “análisis interminables”.


ROSEMARY: ¿Y como alguien ignorante como yo, puede elegir un ANALISTA?


P.A: Ante la esfinge la pregunta era: ¿qué es el hombre? Para el psicoanálisis la pregunta es: ¿quién eres tu? Tu cuestión revela sabiduría en el reconocimiento de tu ignorancia que abre los caminos del pensamiento. ¡Serás una gran aliada de tu analista!


Para elegir un profesional no te guíes por las condecoraciones, los títulos, los cargos. Ellos te pueden cegar con un falso brillo. Pertenecer a una institución puede ser una condición necesaria, pero nunca suficiente. El establishment puede deformar en lugar de formar al profesional.


Busca la persona en el analista, su SER. Y recuerda que la deterioración mental es muy frecuente entre los profesionales PSI. Nuestro trabajo es fascinante pero altamente insalubre. Es importante evaluar a cada momento las condiciones mentales del profesional, para que él pueda penetrar en aguas profundas. Percibir la corriente del río, como diría Heráclito es importante. ¡Nada es definitivo, eterno!


SACERDOTE:  Hombre, ¿cómo se te ha ocurrido este nombre Tumbas de Ur para este libro? Escuché hablar de eternidad, ...


HOMBRE: La idea de eternidad es peligrosa; si usada fanáticamente es mortal. La vitalidad de los pensamientos salvajes puede ser enterrada. A los pensamientos extraviados se les da un lugar: la tumba, donde son sepultados.


YO MISMO: Ahora mi sueño es ir para Pasárgada[1], o no, a Riberão Preto - tierra caliente- ciudad que me es familiar por que trabajé con el Dr. José Américo Junquera  de Mattos en Los Ángeles. Hoy tengo la alegría de considerarlo miembro de mi familia profesional.


Un soñador apasionado, Hombre de coraje, que abrió caminos, peleó con el establishment, fundó con otros colegas la primera Sociedad de Psicoanálisis en el interior del estado de São Paulo, legitimó el análisis condensado en un país que tiene el tamaño de un continente- y no de una isla-  ¡buscó por el mundo todas mis supervisiones para estudiarlas! Su hija Gisele de Matto, hoy coordina un Grupo de Estudios en SBPSP con esa finalidad. ¿Que es lo que ese Grupo encuentra en mis comentarios de esas sesiones?


¿Cómo son los frutos de las semillas plantadas?


¡Estoy curioso!


¡Tengo la esperanza de participar en Ribeirão Preto, de un encuentro fructífero, con debate, discusión, confrontación, aprendizaje, cuna de nuevas idées méres!


¡Espero no ser enterrado por las idealizaciones y la locura de los supuestos falsos seguidores en la tumba de la gloria, como un Dios!!!


 


[1] Poema ‘‘Vou-me Embora pra Pasárgada’’, de Manuel Bandeira


 

ACTITUD PSICOANALÍTICA


En el presente texto, busco valerme de mi trayectoria como psicoanalista y usaré esta dimensión para señalar cómo encaro los elementos que son importantes en mi teoría y práctica. Por lo tanto, se trata de una actitud personal, única, que se va desarrollando en el transcurso del ejercicio clínico y teórico en psicoanálisis, los que están íntimamente unidos y se influyen mutuamente.


Entonces, propongo que el encuentro de esta actitud psicoanalítica es la consecuencia de innumerables factores, casi infinitos.  Me voy acercando a unos y alejándome de otros que ya me han sido cercanos y útiles. Ahora, voy a intentar describir algunos de ellos en la medida en que mis fuerzas mentales me lo permitan.


Pretendo realizar un ensayo al estilo de Montaigne (1533-1592), en que las conclusiones fuertes y definitivas no se hagan presentes; espero que lo que yo escriba pueda servir como estímulo para el patrimonio psicoanalítico de cada uno de nosotros.


Hago esto porque, por sobre todas las cosas, la actitud psicoanalítica es un todo que está en proceso, que didácticamente contiene una parte estable, central, que influye y es influida continuamente por factores leves que aparecen cotidianamente, ya sea en la dimensión clínica y práctica, o en las teorías a las que me acerco y de las que poseo alguna comprensión; tal como he dicho, siempre en proceso continuo. Sin embargo, tenemos la dimensión estable y central que según mi criterio parece una constante y al margen del día a día.


La teoría central que yo uso le da privilegio a la experiencia emocional que está presente en el encuentro psicoanalítico y de la que ocurren concepciones y comprensiones hasta formar una teoría psicoanalítica personal.


No hay ninguna duda de que el autor que más me ha influenciado en los últimos treinta o cuarenta años ha sido BION, con su extensa obra publicada, la que voy transformando cada vez que me acerco a ella.  Pienso que el centro de mi actitud clínica está en sintonía con la idea de aprender con la experiencia, que fue publicado en libro en el año 1962. Desde entonces hubo una “luna de miel” con la teoría de aprender con la emoción presente, en la que “la experiencia emocional presente” consistía en el todo del trabajo clínico. Pasado y futuro, como los hechos en sí, compartidos o relatados, presentaban poca importancia para el desarrollo del pensamiento que se daba por la acumulación de elementos α, lugar desde donde crecía el conocimiento. La “luna de miel” que acabé de mencionar duró muchos años, pero de forma progresiva fue siendo infiltrada por otros elementos psicoanalíticos que se encuentran en otra dimensión, ya no en la experiencia emocional presente y “pura” del aprender con la experiencia presente y nada más. Este nuevo conjunto, necesariamente debe contener y abarcar al aprender con la experiencia emocional presente. De manera necesaria debe contenerla, pero es más complejo que ella porque contiene variadas dimensiones, algunas de las que hablaré más adelante.


Este conjunto constituye un patrimonio, que cada uno de nosotros nace con una parte suya, y que se irá desarrollando con el paso de la experiencia de vida y del psicoanálisis en particular. Se incorpora a nuestra actitud mental y también influye poderosamente nuestro acercamiento al presente. El patrimonio mencionado ofrece un nuevo ángulo a cada vez y que, según mi opinión, este nuevo es prácticamente inconsciente. Este patrimonio no está disponible a mi consciencia ni para mi razonamiento en especial. No es para un uso consciente, pero está instalado y constituye mi personalidad, de donde resulta “quien soy yo”; mejor sería decir “quien yo estoy”, si me acerco a la teoría.


Un resultado estratégico y vital de esta comprensión se manifiesta en la elección actual, en nuestros Institutos de psicoanálisis. A cada día hay un interés más grande y central en la personalidad del candidato, que perdió el paraíso de ser neutra o resuelta y sin influencia en lo que se vive; de esta propuesta sale que cada uno de nosotros ve, de una forma única y personal, lo que es la vida; por esto,  prioriza y percibe qué importante es la clínica y la teoría que “creamos” y que va a constituir el patrimonio psicoanalítico de cada uno, que será compartido en la medida en que sea publicado. La publicación se da de distintas maneras, una de ellas está ocurriendo ahora, por ejemplo, por medio del presente escrito que es intuido, percibido y examinado por los otros.


Con el paso del tiempo, me voy acercando a una propuesta revolucionaria que está determinada por Bion desde la década de los sesenta, y que progresivamente está siendo comprendida. Ella, de modo sintético, puede ser escrita hoy de la siguiente manera: supongo que la concepción que tenía Bion de que el pensamiento, el conocimiento consecuente, se da por medio de una emoción; la emoción como base del pensamiento revoluciona y subvierte a la antigua concepción de que el pensamiento se da fuera del área de las emociones. Pienso que esta revolución no puede ser aceptada de una forma pacífica y fácil; ella provoca retornos, minuto a minuto, al área del pensamiento racional y nada más. Admitir la razón, la racionalidad como siendo una forma elaborada del pensar es algo que está en curso, pero con ciertas dificultades.


En este preciso momento, abro una división donde una parte consiste en hablar sobre el psicoanálisis, lo que hago ahora, y la otra parte, otra dimensión, es la que se refiere a hacer psicoanálisis, vivir el psicoanálisis, que se da esencial o exclusivamente en el psicoanálisis clínico, en la sesión psicoanalítica.


Hoy, la psicopatología del analizante, a raíz de esta posición, pierde fuerza y esencia, abriendo un camino para que el psicoanálisis se centralice en la experiencia emocional presente, que depende clínicamente del ángulo, o dimensión, en el que me posiciono y valoro, utilizando para ello mi patrimonio mencionado más arriba.


Yo pienso que, cada uno de nosotros, en la actividad clínica y teórica usará la dimensión de hablar sobre el psicoanálisis, fuera del consultorio psicoanalítico; y viviendo y ejerciendo la dimensión de estar en psicoanálisis, dentro del consultorio. En estas dimensiones tenemos la condición favorable para percibir qué única y personal es nuestra actitud. Para eso, sea en la clínica o en la dimensión teórica necesitamos tener la capacidad de soportar lo que el otro ve e intuye, en la situación, y que es necesariamente distinto de lo que yo veo e intuyo.


Llamo de respeto a un elemento esencial para el psicoanálisis que se centraliza en el aprender con la experiencia emocional del presente; porque si no respetamos al otro en su carácter de diferente de nosotros y si con eso, él deja de ser una persona, no es posible que aprendamos con la experiencia porque en verdad utilizaremos la memoria y el deseo para caracterizar y nombrar a lo que percibimos. Es importante subrayar que esto vale para mí y para el otro; vale para el par psicoanalítico.


Locura, estupidez, psicopatía, psicosis, neurosis, regresión, transferencia y contratransferencia son nombres usados, a menudo, para sustituir el respeto y la comprensión ante el otro, distinto de mí. Propongo que mi función psicoanalítica no sea aclararle al otro lo que es “correcto” o “normal”, que está en mí. La actitud psicoanalítica consiste en participar de la experiencia en el encuentro psicoanalítico que se está realizando.


Las descripciones clínicas que yo hacía con más frecuencia antiguamente, pero que de vez en cuando todavía hago en el presente con mis analizantes y que se apoyan en las teorías de la personalidad a su vez basadas en cierta psicopatología compatible con las mismas, fueron progresivamente obteniendo una comprensión al respecto de que ellas son producto del interés y el foco que uso. Para decirlo de otra manera, nacen del encuentro para formarse y robustecer. Pienso que son la consecuencia del entrechoque de las dos personalidades que allí están presentes.


Defiendo que hoy, el analizante es visto por medio de mi actitud psicoanalítica, la que forma mi patrimonio psicoanalítico, en constante cambio. Es por medio de este patrimonio que cada uno de nosotros logra intuir, percibir y deducir las características mentales de quien tenemos delante.


Insisto en que el analizante, en contacto con el analista, será atraído hacia lo que prevalece en la mente del analista.  Varias veces, Bion ha dicho en su obra que el área de trabajo psicoanalítico se encuentra donde se da el conocimiento (K). Al analista le es vedado -mientras trabaja con la experiencia emocional presente y posiblemente compartida con el analizando- el vivir y priorizar las dimensiones personales de amor y odio porque estas no conducen al conocimiento emocional por sí mismas.


Los Institutos de psicoanálisis y en particular nuestra Sociedad, en la que milito y también ejerzo influencia, le ofrecen al analista unas variadas dimensiones del aprendizaje: análisis didáctico, control, seminarios clínicos, cursos teóricos, además de la convivencia en grupo para la mayoría de las actividades. Con ello, se espera que cada uno de nosotros se sumerja en el ambiente para poder construir una actitud psicoanalítica personal y en constante proceso, lo que sucede a cada momento, incluso, en este preciso momento en que les presento este texto, esperando que sea una gota de este tipo de actitud.


Incesante y activamente cada uno de nosotros va recogiendo algunos elementos de esta inmensidad que es ofrecida y va formando su propia concepción de lo que es el psicoanálisis. De manera continua, añade factores y descarta otros ya existentes, pero que han perdido actualidad, no se encuentran más en uso. Lo esencial y básico de esta construcción se realiza de manera inconsciente, por eso no puede ser objetivamente presentado.


Según mi propia experiencia, he tardado muchos años para que yo pudiera formular un conjunto dinámico de elementos que son lo que percibo como siendo centrales y esenciales, como patrimonio, y que me orienta en la clínica y, por consecuencia, también en la teoría.


Señalo apenas que el centro de mi interés, cuando estoy psicoanalista de acuerdo conmigo mismo, es lo que denomino de experiencia emocional, deseablemente compartida, al menos en parte, un factor básico y esencial para aprender con la experiencia y desarrollar pensamientos que conviven siempre con los elementos de “no pensamiento” que constituyen lo que llamo de función psicótica de la personalidad.


Ahora, voy a mencionar lo que Bion y enseguida yo mismo hemos sufrido, a duras penas, cada uno a su manera y con su respectivo patrimonio, debido a la aparición de la teoría de las transformaciones; de las funciones que van más allá del conocimiento; o funciones sucediendo diferentes de la experiencia emocional (K); elementos que a veces son llamados como “siendo” la vida toda, incluso antes del nacimiento biológico; y de dimensiones que también van más allá del tradicional campo de la experiencia emocional presente, base para el pensamiento y la función α.  Es allí que se insertan las ideas de pensamiento sin pensador, de pensamientos salvajes que buscamos domar; otras funciones que están en un área ni consciente ni inconsciente, etc. Propongo que estos añadidos a la teoría de la experiencia emocional presente son el resultado de las dificultades que vamos encontrando en la clínica, las que restringen y a veces impiden el acto de fe; estos elementos nuevos agregados buscan ser un complemento de la teoría de las emociones anteriormente presentada; intentan suplirla con nuevas dimensiones.


He añadido, dentro de la actitud psicoanalítica, al acto de fe que me permite estar disponible para la emoción vivida. El acto de fe crea una “fuerza” para mantenerme en lo que percibo del presente vivido.


Pienso que ahora puedo esperar las consecuencias de lo que presento y en el caso de ser necesario, comentar algo que sea de interés, usando mi punto de vista de esta ocasión.


Señalo, en carácter de estímulos inmediatos para lo que he escrito aquí, un texto mío que está inédito, preparado para la clase inaugural de nuestro Instituto en 2017. Además, menciono el texto de W. R. Bion “Domando los pensamientos salvajes”, que ha sido traducido por Luiz Carlos Uchôa Junqueira Filho.

LO CONOCIDO, LO DESCONOCIDO Y LO INCOGNOSCIBLE


Julio Frochtengarten[1]


Avanzamos despacio en el camino del conocimiento –esta es la sensación que se nos aparece de inmediato cuando miramos de reojo a los años que hemos vivido. Sin embargo, es suficiente con una reflexión aunque sea rápida, una espiada breve en un libro de la historia de cualquier ciencia para que enseguida se relativice esta noción y es entonces que nos damos cuenta de que logramos ganar algo, los pequeños aprendizajes, los cambios en la manera de ver las cosas del mundo. A menudo, nuestras cortas existencias no nos permiten dimensionar la propia evolución, ya sea en términos de conocimiento, de capacidad creadora o en originalidad.


El conocimiento siempre avanza al precio de romper los límites que nos imponen por no dar cuenta de las realidades que se presentan. El Psicoanálisis también se ha hecho de esta manera, tanto en la clínica como en las teorías.


En las últimas décadas, la ampliación de la noción de un dominio mental se ha extendido a más allá de lo consciente y de lo inconsciente reprimido, y de las estructuras ello-yo-superyó y así se ha ensanchado el campo de actuación posible en la labor cotidiana del psicoanalista, lo que ha transformado las posibilidades de trabajo clínico y la producción teórica. Riqueza, creatividad y nuevas ideas son la ganancia que percibo en estas expansiones. A pesar de eso, seguimos usando el mismo término “mente”, pero es sólo una forma que tenemos de referirnos a algo que desconocemos. Ante cualquier forma que tengamos de pensar lo que significa mente, es verdad que los sentimientos y otras formulaciones –ideas, imaginaciones, sueños- adquieren expresión a partir de algo que es incognoscible.


Nuestros conceptos psicoanalíticos son una manera de organización de lo que se vivencia en la clínica. Le dan orden y coherencia a la realidad psíquica; le otorgan sentido y significado. Sedimentan lo que se sabe y lo que se supone al respecto de la mente y son acompañados por la sensación de cohesión que nos permite lidiar con lo que surge en el ámbito del conocimiento. El abandonar lo que es conocido y el ponerme receptivo ante lo que no sé, es el resultado de un esfuerzo contra el hábito y la comprensión. Sin embargo, la realidad desconocida –y a menudo incognoscible- está ahí: hay que tener ojos para ver, oídos para escuchar, insaturación para intuir y receptividad para acoger. Se necesita disciplina para nuestro accionar, a semejanza de lo que Bion dijo al respecto de su propio trabajo: “el rasgo predominante de una sesión es la personalidad desconocida y no lo que el analizante o el analista piensan que conocen” (Bion, 1970/1973, p. 96). Formulaciones limitadas se van formando a partir de esta materia bruta, la desconocida mente primordial, “el naciente mundo de profundas, oscuras aguas; arrebatado al infinito vacío y sin forma”. (Milton, J, apud Bion, W. R. Transformaciones, 1965/2004, p. 176).


Se trata de una dimensión de la mente que pasa a ser conocida y que convive con otras, sean conocidas o no. La interpenetración y simultaneidad de consciente e inconsciente, del sueño en la vida psíquica de la vigilia; la presencia de las fantasías construidas en la infancia en todos los aspectos de la vida actual, todo ello son marcas de la simultaneidad entre las distintas dimensiones de la mente.


Reconozco que, habiendo adoptado estas extensiones (la noción de un inconsciente infinito y la dimensión multidimensional del funcionamiento psíquico) somos entonces inundados por la perturbación que provoca la pérdida de referencias conocidas, tanto las propias como las del grupo psicoanalítico al que pertenecemos. La interpretación, nuestro instrumento por excelencia, se muestra en sus límites de alcances y posibilidades. No solamente convertir a lo inconsciente en consciente; no sólo “donde ello era yo allí devendré", no solamente el atribuirle significados. Es necesario que se desarrolle y se caracterice otro instrumento para la actuación del analista en la sesión: una actitud que sea receptiva –o incluso que favorezca-, que pueda hacer aparecer en la sesión, en el trabajo a dos, precisamente lo que todavía no se conoce y que “urge por existir”.  


El interés por lo que no sé es una postura clínica del analista con experiencia, que lo dispone hacia la receptividad y lo somete al infinito de la experiencia. A su vez, las aprehensiones psíquicas que resulten de eso son las bases para que pueda proseguir un trabajo con el analizante, pero no agota lo que no se sabe: al contrario, amplían lo desconocido.


La característica de una actitud receptiva para lo que no se sabe ha sido formulada más para la negatividad que para la revelación asertiva de sus cualidades. Freud ha propuesto que precisaría “enceguecerse artificialmente”; Bion (1970/1973), que el analista necesita trabajar sin memoria, sin deseo y sin comprensión.


Al explorar algunos de los elementos afirmativos que están relacionados con tal actitud en la práctica clínica, encuentro los siguientes:



  1. Adopción de pocas y amplias teorías psicoanalíticas que funcionan como señaladores de la experiencia, haciendo parte en carácter de mediadoras en el sometimiento a lo infinito y favoreciendo la evolución de las sensaciones y emociones hacia los pensamientos.

  2. El analista que usa el Lenguaje del Éxito (Bion, 1970), a medida en que una formulación correcta –aunque sea rara- al provocar sobresalto puede evidenciar la imprevisibilidad y dirigirse al enriquecimiento insospechado de la experiencia inmediata (Frochtengarten, 2015).

  3. Como modelo para pensar a la función analítica ante la mente multidimensional, considero la flâneurie como siendo el prototipo de lo que se puede denominar de observación en la era moderna. Walter Benjamin, el filósofo de la Modernidad, apoyándose en la poesía de Baudelaire, usa este modelo para aludir a quien camina, aparentemente distraído, pero estando atento a todos los detalles de la ciudad y de sus habitantes, intentando así captar los sentimientos y las intenciones que los impulsan.


Pienso que este modelo es más adecuado para el ángulo de visión psicoanalítica cuando es comparado con el de la investigación porque tiene en cuenta las dimensiones incognoscibles de la mente y porque no persigue los vestigios sostenidos por los conocimientos que ya fueron adquiridos. La flâneurie tiene por fundamento radical lo que no se sabe, permitiendo de esa manera que nos acerquemos a la multiplicidad, a lo efímero, a la belleza de lo accidental, instantáneo y transitorio (Frochtengarten, 2016).



  1. El hecho de acoger a los eventuales Pensamientos Salvajes que puedan aparecer (Bion, 1997/2016), siguiéndolos como un verdadero flâneur y tomándolos como pedacitos de pensamientos, ¿podrá ayudar para realizar nuestra paráfrasis edípica “donde era la ignorancia devendrá el conocimiento”?


Quizás haya una paradoja, dictada por la distancia insuperable entre lo que es posible conocer al estar sumergidos en la experiencia y la esencia de la experiencia –que por el hecho de ser incognoscible no se sabe y nunca se sabrá. ¿El modelo del flâneur ingenuo, “sin memoria, deseo o comprensión”, por medio de los Pensamientos Salvajes nos podrá ayudar y también amortecer la distancia?


 


Referencias:


Bion, W. R. (2004). Transformações. Río de Janeiro: Imago. (Trabajo original publicado en 1965).


Bion, W. R. (1973). Atenção e Interpretação. Río de Janeiro: Imago. (Trabajo original publicado en 1970), 1ª edición.


Bion, W. R. (1991) Uma memória do futuro. São Paulo: Martins Fontes; Río de Janeiro: Imago, 1991


Bion, W. R. (2000) Cogitações. SP, Imago Editora, 2000.


Bion, W. R. (2016). Domesticando Pensamentos Selvagens. São Paulo: Blucher-Karnac. (Trabajo original publicado en 1997).


Frochtengarten, J (2015) Nos limites da representação: comunhão, fruição estética e prazer autêntico. Trabajo presentado en Mesa Redonda, en el XXV Congresso Brasileiro de Psicanálise, octubre de 2015, SP.


Frochtengarten, J (2015) Comentários ao trabalho “Wilfred Bion e James Joyce: um encontro estético” de Celso A. V. Camargo. Trabajo y Comentarios presentados en Reunión Científica de la SBPSP el 25 de febrero d


 


[1] Miembro Efectivo y Analista en Función Didáctica de la Sociedade Brasileira de Psicanálise de São Paulo.


 

Domando[1] a las emociones salvajes[2]


Cecil José Rezze[3]


El “Cambridge International Dictionary of English” registra: Tame v(T) *It’s hard to tame a tiger. * He’ll need to tame (=control) his temper if he wants to succeed.


El verbo “to tame” lo traduje libremente por domando, o sea, que corresponde a las dos acepciones, por lo menos de acuerdo con las referencias mencionadas. La primera acepción considera domando a un animal salvaje, tomando el título del libro de Bion – Taming wild thoughts –  en el sentido de domar a una fuerza animal, como la de un tigre. Sin embargo, veremos la propuesta de un riesgo factual al enfrentar a un pensamiento salvaje, como equivalente a un tigre, algo salvaje en el animal humano, que puede colocar nuestra vida en peligro. La segunda considera los sentimientos que se necesitan domesticar (controlados) y la igualmente situación peligrosa de lidiar con el alma, espíritu o mente cuando las emociones son salvajes.


En lo que respecta a los pensamientos salvajes he elegido un trecho del libro “Seminarios Romanos”[4], (1983, p.77) en que hay una pregunta que justamente uno de los participantes hace sobre este tema. Pienso que la pregunta y también lo que sigue permiten la concretización del concepto.


“La apertura del discurso de ayer que realizó el Dr. Bion me pareció ser muy linda como imagen: podríamos ver a los pensamientos salvajes paseándose por la sala. Sim embargo, enseguida me pregunté: ¿serán estos pensamientos una emanación del Espíritu Santo, o si no, qué nos está diciendo el Dr. Bion? Entonces, esperé que nos resolviera el misterio del comienzo del evangelio de San Juan, que nos dijese dónde estaba el verbum, y que nos ayudara a entender cómo él se había hecho carne, pero todo lo restante del discurso no me ayudó mucho en esto y, especialmente, la larga y meticulosa investigación sobre la trabajosa adquisición del lenguaje por parte del hombre, a partir del gruñido, me ha dejado completamente desorientado. Me ha parecido contradictoria aquella forma de empezar: en suma, Dios o lo que fuere ¿gruñe o habla?”.


Otro participante intenta hablar, pero se queda a la mitad del camino porque “hay demasiados ruidos en la sala”.  Entonces, Bion empieza a contestar y señala algo vinculado a: “tantos ruidos en la sala” (Rezze, (2006, 2009).


Podemos considerar el habla del participante como la de alguien que expresa un pensamiento salvaje. Además, podemos tener en cuenta que en el libro “Aprendiendo de la experiencia”, Bion considera al conocimiento como haciendo parte de los vínculos emocionales tales como el amor y el odio. Por lo tanto, el pensamiento hará parte del vínculo conocimiento aunque no quede claro a qué corresponde la emoción del conocer o del pensar.


Si tenemos en cuenta la indagación exasperada que aparece en el grupo con la consecuente fragmentación momentánea del mismo, podemos suponerlo operando no como un grupo de trabajo sino bajo la presuposición de lucha y de escape (Bion, 1970).


En lo que se refiere al vínculo operante en la situación mencionada, podemos considerar que hay una fragmentación del vínculo conocimiento y aparecen intensas vivencias de amenazas, violencia, agresividad y la actuación franca, determinando perplejidad y confusión entre los elementos del grupo.


Por lo tanto, podemos considerar al episodio como en que hubo la intervención de un pensamiento salvaje, pero creo que lo determinante fue la emoción del participante que sintió la intervención de Bion como un pensamiento salvaje, amenazante, violento, agresivo, avasallante y que determinó una respuesta violenta que paralizó al grupo de trabajo. Efectivamente, no hubo propiamente el tiempo para que se diera un pensamiento y sí para una reacción emocional aunque su colocación en términos verbales tuviera consistencia y claridad.


Bion, especialmente en las supervisiones, subraya la importancia que tiene el pensamiento salvaje, posiblemente como siendo una fuente original de creatividad, e invita a los presentes a participar exteriorizando los pensamientos salvajes. Por lo menos, creo que es eso que se daba, aunque según mi opinión, muy raramente su invitación tenía el efecto deseado, quizás por lo que estoy teniendo en cuenta, o sea, la emoción salvaje. Yo supongo que en situaciones como éstas, en que se está en contacto con el gran doctor –Bion- las emociones intensas como las del temor reverencial, el recelo de intervenir con sentimientos e ideas que puedan ser consideradas como siendo insignificantes, llevan a los presentes a considerar sus propias participaciones como lo que, en la terminología de Bion, sería el temor a un cambio catastrófico.


Defiendo que, en el Psicoanálisis, hubo un magnífico desarrollo de teorías de la personalidad, con Freud, Klein, otros autores y sus continuadores. En el caso de Bion poseemos una teoría original del pensamiento que subvierte los conocimientos tradicionales, que nos pone ante el impacto de pensar los pensamientos, desarrollando un aparato psíquico para realizarlo. Los autores parten de la emoción, pero Bion particularmente con el concepto insaturado de la experiencia emocional, mantiene un ángulo científico del psicoanálisis, posiblemente originándose en las teorías de Locke, Hume y sus contemporáneos, como Schlick.


Sin embargo, debo considerar que no disponemos de una teoría que trate de la emoción y del sentimiento aunque todos los autores se refieran a ellos como, por ejemplo, Bion que propone una Grilla (Grid) para las emociones, pero en su libro “Elementos de Psicoanálisis” (Bion, 1966), que posee veinte capítulos, solamente en dos de ellos se propone que la grilla en conocimiento se aplique en las emociones y de forma tenue, si tenemos en cuenta la consistencia que le es dada al pensamiento cuando se trata del conocimiento.


He pensado al respecto y compruebo que la emoción o el sentimiento que comúnmente se trata en el psicoanálisis es el dolor. Bion acentúa que el dolor es imprescindible al psicoanálisis no porque haya cualquier tipo de virtud en vivir el dolor sino porque es inherente al ser humano. Subvirtiendo este orden sin llegar a contradecirlo, he acentuado el carácter de imprescindible que tiene el placer, en la especificidad del placer auténtico (Rezze, 2011, 2012, 2014, 2015 e 2016, Rezze y Braga, 2016)


Bibliografía


Bion W. R. (1966). Elementos de psicanálise. Río De Janeiro: Zahar Editores. (Trabajo original publicado en 1962).


_______ (1970) Experiências com Grupos. Río de Janeiro. Imago.


_______ (1983). Seminari italiani. Roma: Edizioni Borla.


_______ (1997) Taming wild thoughts. Edited by Francesca Bion. Londres. Karnac Books.


Rezze, C. J. (2006) Aprender com a experiência emocional: e depois? Turbulência! Rev. Bras. Psicanál, v.39, n. 4, p. 133-47.


_______(2009) Turbulências: do aprender com a experiência emocional ao pensamento selvagem. In: Rezze, Cecil José, org; Marra, Evelise de Souza, org; Petricciani, Marta, org. Psicanálise: Bion: transformações e desdobramentos, p. 13-29. São Paulo: Casa do Psicólogo.


________ (2011) Limites: prazer e realidade. Objetivos da análise: prazer possível? Realidade possível?  XXIII Congresso Brasileiro de Psicanálise. Ribeirão Preto, septiembre 2011.


________ (2012) Prazer autêntico: mudança de paradigma? Panel Prazer Autêntico: Prazer – Amor – Psicanálise? 29o Congreso Latinoamericano de Psicoanálisis. São Paulo, 10-13 de octubre de 2012.


________(2014) Prazer autêntico - o belo -  estesia .Idéias embrionárias. Presentado en la reunión científica de la Sociedade Brasileira de Psicanálise de Ribeirão Preto el 8 de agosto de 2014.


_______ (2015, 2016) Prazer autêntico: a fratura.  Presentado en el XXV Congreso Brasileño de Psicoanálisis, 28/10/2015. São Paulo. Trabajo presentado en la SBPSP el 13 de febrero de 2016 en Panel titulado "Além dos limites da representação: comunhão, fruição estética e prazer autêntico".


Rezze, C. J. E y  Braga, J. C. (2016) Authentic pleasure capture of moments of unison with reality. Presentado en el Congreso de Los Angeles y que será publicado en el libro "Everything we know nothing about: explorations in Bion's 'O', por la editorial Karnac.


 


[1]En el texto “Taming wild thoughts”, el verbo usado es “to domesticate” (Bion, 1997).


[2] Presentado en Conversas Psicanalíticas el 24 de junio de 2017


[3] Miembro efectivo y Analista en Función Didáctica de la Sociedade Brasileira de Psicanálise de São Paulo. Doctor en medicina graduado en la  Facultad  de Medicina de la Universidade de São Paulo.


[4] Traducción de Renzo Birolini. 

El GATO DOMÉSTICO Y El GRAN FELINO


Júlio César Conte (Porto Alegre)


Me desperté y era de noche; no sabía si lo que me había acechado era un sueño, una alucinación u otra cosa distinta. El pensamiento contenía algo de sueño, de alucinación, o de algo que no lograba distinguir. El pensamiento que me había despertado era el siguiente: el gato doméstico soñaba ser un gran felino.


Abrí los ojos y vi que era de madrugada. Hacía meses que me preocupaba por publicar algo sobre los Pensamientos Salvajes, pero hasta este preciso momento no se me había ocurrido nada. Permití que la pereza aprovechara la cama mientras me acordaba de una experiencia un poco oscura realizada con gatos. No lograba identificar la fuente, pero sabía que era una investigación sobre la fisiología de los sueños en la que los científicos hacían una ablación de distintas partes del cerebro, responsables por la inhibición de la respuesta motora. La consecuencia que producía era que, al suspender la inhibición, dejaba al cuerpo libre para reaccionar ante los estímulos oníricos como si el sujeto de la experiencia estuviera completamente despierto. El resultado era que estos gatos domésticos, víctimas de este cruel experimento, reaccionaban al sueño REM mediante la repetición de los movimientos de los grandes felinos durante la caza. Se acercaban con suma cautela, corrían, saltaban y todo el repertorio de actos que realizan cuando cazan los leones, tigres, pumas y leopardos.


En las brumas del despertar he vislumbrado algo que buscaba.  Por medio de un pensamiento pictórico he encontrado una especie de representación /sentido/ significado de un pensamiento salvaje. Se puede imaginar que hay pensamientos domesticados, establecidos, reconocibles y solidificados, portadores de tarjetas de identificación con nombre, apellido y dirección del autor. De la misma manera nos enfrentamos a pensamientos familiares, pero de propiedad desconocida para el pensador, y más todavía, pensamientos salvajes en los que se produce la sensación de estar en un terreno primitivo, violento y original.


Cada pensamiento domesticado se encontraría envuelto en una capa calcificada, rígida, pero si pudiéramos avanzar sobre la fibrosis, los lugares comunes, rígidos y sobre lo establecido, correríamos el riesgo de encontrar en el núcleo del ser a lo infinito profundo del pensamiento. Cubiertos por la neblina de la aurora, nos depararíamos con el gran felino que ruge, frente a frente con el espanto y la sorpresa. En el interior del pensamiento domesticado reposa lo indomesticable. Es notoria la lucha que Bion tuvo contra la satánica jerga y los lugares comunes sobre lo mental. El gato puede ser un lugar común de referencia, pero por detrás de los estereotipos hay una inexorable verdad que se ha conocido, que se puede saborear, que es aceptable y domesticada. Del pensamiento insertado en las narrativas de nuestros pacientes, en el día a día de lo social, en la aparente banalidad de la vida cotidiana, fue retirada la violencia primitiva y quedó depurado y pasteurizado algo que es institucionalmente aceptado para el consumo masivo. La poesía puede deteriorarse con el uso y la repetición, al mismo tiempo en que, popularizada, se convierte en vulgar. Como si pudiéramos extraer de una idea el veneno, como un café sin cafeína, una cerveza sin alcohol. Le sacamos lo que nos haría mal, el exceso, evitando lo que nos despierta, nos hace amanecer.


Quizás desde esta perspectiva, el pensamiento salvaje no sea un elemento original que está en falta en el mercado, sino una invariante, una constante clandestina que sobrevive en cada afirmación. Y que el observador puede habilitarse a reconocer tales pensamientos en la medida en que nos insertamos y nos comprometemos con la verdad de la transferencia. En la búsqueda de un psicoanálisis involucrado en oposición al explicado. El pensamiento con compromiso sobrevive a las escaramuzas del autoritarismo, de los discursos de los clichés y de los lugares comunes. En el primer volumen de Memorias del Futuro, Bion se cuestiona: si la intuición psicoanalítica no provee una reserva contra los asnos, entonces, ¿dónde se va a encontrar un zoológico para preservar a las especies?


Bion sostuvo que las palabras sirven para confundir, pero también pueden comunicar, aunque lo hagan involuntariamente. Entonces, revela lo salvaje del pensamiento. Barthes defiende que el sujeto al hablar no se comunica, pero se expone.


Es precisamente lo que hago aquí.


El vínculo, rêverie y la función alfa derivan de una capacidad de recibir a lo salvaje de la exposición. Entrar en contacto exactamente con lo que tiene sentido, nos une y se revela clandestino en su origen indomesticable. La esencia del pensamiento.


Les expuse un fragmento de un sueño, alucinación u otra cosa porque pienso que los pensamientos salvajes se conectan con lo desconocido nuestro. Exactamente, lo mismo que bucea en el ombligo de los sueños es lo que nos habita. Y es lo que no respeta otra lengua que no sea precisamente esta.

Comparto con Uds. un sueño que lo pienso como una buena ilustración de “Domando Pensamientos Salvajes” [Taming wild thoughts].


"En una comunidad todo se arruinó y se convirtió en un espantoso escenario de cambios/destrucción. Desempeñé un determinado papel en todo eso, y en hablar con la población. Se trata de una destrucción con muchos colores. Yo digo: ‘no se preocupen porque todavía podemos cocer huevos’. Sin embargo, no veo ningún huevo. Yo conocía a muchas de las personas desde mi infancia. Estábamos caminando y mirando las sorprendentes/artísticas ruinas. Una gran cantidad de líquido amarillo se desplazaba por el piso. Era resbaladizo como las yemas de huevo. Estaba en muchas partes del piso. Yo agarraba y los llevaba de un lugar a otro. Parecían paisajes y pinturas de destrucción –una obra de arte de ruinas. Yo caminaba y ninguno de nosotros estaba preocupado. Esa cosa tan grande, amarilla y resbaladiza. Yo les digo a unas pocas personas: ‘ahora esperamos. Cuando él esté listo, vendrá ante nosotros y entonces escribiremos / crearemos /haremos. Cuando esté listo’. Ellos me comprendieron. Sentí que habían entendido el arte del tiempo. Yo era una especie de director gentil o un líder comunitario que no tenía nada, excepto un sentimiento de sensatez que sería seguido por una creación”. Ahora, mientras escribo esto, me parece que era un momento perfecto para que yo me muriera en mi sueño. Sin embargo, si fuera así no podrían conocer mi sueño, o mi mente, o a mi hijo que extraño mucho. Se trata de algunos de mis pensamientos. Entonces, aparecieron otros, un bello nada. Un excremento de vaca está saliendo de mí como un fertilizante. Un paisaje, una mente con un millón de libras de cosas amarillas –yo estaba ordenando nada con nada-, pero el tiempo era una llave. La forma amarilla sin forma era una llave. Guardaré este excremento de vaca. Un viaje liminar a la nueva nada -esperando- una sin forma de una forma con algún orden sin seguridad – entre los viajes. Imaginación sin imágenes que significasen algo. Esperando y esperando, paciente y calmamente, y apreciando la forma estética sin forma que no tenía sentido, excepto por algo que iría a explotar, y esperando ansiosamente por eso.


Avedis Panajian, Ph.D.


 


 

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